| |
Medito una canción para mi niña
ella sueña, duerme en cuna de querubines.
Medito una canción para mi niña
ella viene saltando, esparciendo la frescura de jazmín
que acompañan a la arena, plaza tibia de domingo.
Medito una canción para mi niña
de sus manitos nítidas, rosadas,
suavidad de manatíes en su interior inquieto,
ya apacible.
Medito una canción para mi niña
que sea consuelo a su llanto, que corone su sonrisa,
que de ritmo a su vuelo coleóptero y salta-monte.
Medito una canción para mi niña,
y la melodía toma esta consonancia, este dado responso
Medito una canción para mi niña
mientras duerme, sueña y esta canción despierta. |